Este blog, como su nombre indica, pretende ser como todo lo que se encuentra debajo de la cama. Puedes encontrar desde tu peluche de la infancia, hasta un boli roto o un libro más que interesante. Todo tiene cabida en este espacio pero, sobretodo, pretende generar la ilusión de encontrar aquello que dabas por perdido y que estaba, como todo, debajo de la cama.
domingo, 23 de septiembre de 2012
El parto: TFM
Tras la entrega del TFM me dí cuenta que no incluí agradecimientos. Vaya, seré sincera, no los incluí conscientemente, pero eso es otro tema. Pese a ello, creo que si que debería dejar constancia, en algún sitio, de ello. Aunque por mi forma de ser no me gusta eso de poner nombres concretos, sino más bien dejar ver ciertos guiños que pueden ser entendidos por quienes se identifiquen con ellos.
Tal vez debería empezar con quien creyó en mi, incluso, antes de salir el listado de líneas de investigación. Sin duda eso me ha permitido entrar en un tema que no tenía ni idea y que me ha preocupado, ha condicionado, más aún, mis pautas de consumo, mis principios etc. Es decir, a quien llevó la labor de tutorización aunque, soy consciente, que si volviera a empezar las cosas tendrían que ser de otra forma. También a aquellos del cuerpo docente que, en algún momento, me han ofrecido su ayuda o que han transmitido palabras de ánimo haciendo que, en los momentos en los que la ola va hacía abajo, volviera a confiar en mi.
Por otro lado, no sé qué hubiera sido de mi este año sin la red de estrellas cooperantes que se conformó. Esa que terminaba sus problemas en el Iberos, en el Soho, Músic o, incluso, tenían a bien el ir a Contracorriente pese a que fuera música en español. Por esos buenos momentos que permiten desconectar, esas cenas y encierres en ascensores o conversaciones en cesped bajo árboles... esos momentos que han estado rodeando los tfm y, bueno, siendo realistas este añito académico.
También por esas enseñanzas que no se dan en clase, no sólo en aspectos de educación formal y los fallos del sistema, sino de cómo abordar la vida, de la necesidad de deshacer corazas de hielo y de que, lo importante, es el buenvivir. Los momentos de despacho, en los que el apoyo ha sido mutuo, en los que sé que habría muerto de la agonía y por esas vocecillas que, como "es normal" se metían conmigo pero siempre han conseguido sacarme una sonrisa. También por ese México que no fue y nos ilusionó y por esa red se nos fortaleció. Por esos consejos desde Dominicana o por llamadas confundiendo números de profesores...
También creo que debería de tener en cuenta a quienes han perdonado mi imposibilidad de quedar, han escuchado (o mejor dicho leído a través de redes sociales) mi agonía con el trabajo. Quienes, pese a estar de malas, han respetado que necesitaba un momento para mi, para focalizar casi toda mis fuerzas en salas de bibliotecas y no en conciertos, barras de bar o días de playa. Es cierto que el final del verano, como alguien me ha hecho ver, ha sido algo distinto, sin mucha gente a la que ver y sin muchas copas, risas o compañía con la que compartir el tiempo. Sin darme cuenta algunos aviones ya han partido y a penas hemos hecho nada de lo que solíamos hacer, pero es lo que tiene crecer. También otros aviones llegaron y casi no he tenido tiempo de disfrutarlos.
Una de las cosas del TFM que me quedo ha sido eso, el abrir los ojos y darme cuenta el apoyo que he tenido. Nunca pensé que tanta gente se ofrecería a leer el "tostón" de trabajo que hice, a aconsejarme, darme su opinión y menos, que la llegarían a leer. Tampoco que recibiría tantas visitas en el momento de agonía en la biblioteca o esas llamadas que recordaban que Hogwarts no es sólo un sitio, sino una idea que une a varias personas.
Creo que, a lo largo del tiempo, han habido diferentes figuras que han hecho que no cayera pero, en el momento final, sobretodo dos personas no han hecho que tocara fondo. Una aguantándome con preguntas sobre metodología, sobre dónde colocar las partes del trabajo, sobre cómo sacar algo de dónde no hay, escuchándome los 20 minutos antes de empezar como hablaba como una loca y evitar que me pusiera más nerviosa de lo que estaba y entrando en el momento de la verdad por si caía. Sin duda, habría muchas más meteduras de patas sin esos correos, llamadas etc. La otra ha sido quien me ha aguantado este mes y pico a su derecha en diferentes bibliotecas, quien ha hecho que, cuando me iba a hundir, no llegara a tocar fondo. Quién ha aguantado mis estados de ánimo sin enfadarse (aunque seguro que pensará que estoy más loca que antes), quien me ha sostenido y sin quien, seguro, no habría podido terminarlo.
En definitiva, creo que en el TFM, como este año académico, me quedo con los momentos, con las personas o con las sensaciones. Con aprendizajes que no están en libros. Porque, seamos realistas, lo que haya podido aprender en el sentido institucional de la enseñanza, lo podría aprender leyendo muchos artículos pero lo vivido, muchas veces, es lo que más enseña y enriquece.
lunes, 6 de agosto de 2012
Vaciando una habitación para llenar otra
Acabo de terminar de sacar las cosas de la mudanza 2012, primera parte. Aprovechando un viaje he decidido llevarme ya varias cosas que me serán útiles: varias cajas de libros que he ido adquiriendo en estos cinco años (aunque faltan bastantes que tendré que poner el cartel de "se busca" vía redes sociales), ropa de invierno, o parte de ella, y algunas cosilla de decoración que me gustaría tener en mi nueva casa.
La verdad es que me siento, en cierto aspecto, ilusionada...Independencia, autonomía, cambio de ciudad... Vale, la verdad, lo más sincero sería decir no tanto un cambio de ciudad sino volver a la ciudad de origen, pero bueno... Lo esencial es que supone un cambio en mi vida, de nuevo. Un cambio que llevo buscando desde hace 12 años, un cambio por el que me centré desde hace cinco y que, además, he conseguido en las condiciones que me propuse antes de entrar en la Universidad (aunque sé que nadie en ese momento creía que lo pudiera conseguir, realmente creo que ni yo, tras la trayectoria que llevaba, me lo creía en el fondo.. pero eso es otra historia).
Lo que me ha llevado a este post, a volver a escribir en esta esquinita de Internet, ha sido el hecho de cómo me ha hecho sentir la preparación del primer paquete de cosas que mando a mi nueva (o vieja) casa. Era una mezcla de ilusión mezclada con vértigo, tristeza... No sé, ha sido algo raro... Sé que una parte de mi quisiera quedarse un año más aquí, que las cosas serían "más fáciles", que lo conocido siempre es más sencillo de afrontar que, aunque a veces parece que se me olvida decirlo, hay mucha gente que echaré en falta allí y que es lo que me hace más difícil irme y vaya, al final me he acostumbrado a esta ciudad. Pero, por otra parte, creo que me vendrá genial irme. Obviamente me da miedo volver a ser la niña que no abre la boca por no molestar y baja la cabeza, pero también son cosas que afrontar y que hacen crecer.
Creo que, realmente, parte de mi vértigo radica en que es un año fuera de mi casa, pero en mi otra casa y, otro año sin saber dónde. También que, tras esos dos años, veo más fácil no volver que volver... Por lo que siento que, realmente, los paquetes que estoy haciendo son para un hasta luego... pero un luego bastante alejado...
En fin, supongo que serán los pensamientos y sentimientos propios de alguien que empieza, por primera vez, su vida fuera de casa, en otra ciudad y que, con el tiempo, me iré acostumbrando a ello.
Sin más, me despido por ahora, tras quedarme sin ropa de invierno y sin varias cosas que aprecio en mi habitación, cada vez más vacía...
lunes, 25 de junio de 2012
Un embarzo
Es irónico que lleve intentando publicar algo sobre este embarazo. Vaya, estos nueve últimos meses, nada de chupetes, pañales sucios y demás, sólo una forma de medir el tiempo en algo que no sean meses, minutos o segundos, sino en forma de dar vida, porque, al fin y al cabo es lo que creo que en parte ha sido.
Lo cierto es que no fue hasta que anoche pasé por la autovía al lado de, por mucho que me duela, ha sido mi facultad y me decidiera que hoy, si o si, escribiría el borrador definitivo del embarazo (ya he tenido tres abortos, al menos no fueron 6 como la FPU).
Para aquellos que no quieran sucumbirse en las tres mil palabras, el resumen puede quedar descrito en soho, redes, risas, cervecillas, music, buenos momentos...pero, sobretodo, el resumen se puede hacer en una palabra: Personas. Pero, ¿y qué hay del estudio? Ese es otro tema...
El primer día de clase lo recuerdo como si fuera ayer, los nervios de no perder el autobús, qué me iba a encontrar, cómo serían mis nuevos compañeros. Estaba ante algo que me encantaba y que quería hacer, estudiar cooperación al desarrollo. Aunque pronto me dí cuenta que subestimé el efecto de las palabras "Desarrollo Económico" en el titulo del mismo.
Ese primer día no estuvo mal, salvo porque, para variar, decidí sentarme donde me sentía cómoda: segunda fila, lado izquierdo. Al poco de sentarme comenzaron a rodearme personas que no tenían pinta de ser estudiantes (o si eran, tenía compañeros algo mayores a lo que me esperaba). Pero si, lo volví a hacer, para variar volví a rodearme de profesores (y yo que quería evitar eso este año por todos los medios, fue una "buena" forma de empezar). Tras ello hubo una pequeña merienda y, vaya, empecé a conocer a quienes serían mis compañeros de clase.
Las clases, pues ahí fueron, demasiado económicas para mi gusto, que VAN que si TIR que si...¿Dónde está lo social? Casi me da algo. Fueron unos meses algo difíciles para mí, he de admitirlo. No me encontraba cómoda con las clases, también echaba de menos Ronda y a quienes acompañaban mi pupitre, también estaba la presión de no bajar expediente... Todo ello hizo que yo misma me hiciera una barrera hacía lo nuevo, que me distanciara, que me aferrara a recuerdos de verano antes que a nuevas caras de otoño, aunque, puede ser (no vaya a ser que se me enfaden las caras de verano) que fuera lo que necesitaba en ese momento, sino no hubiera tomado esa decisión. Eso si, algo tenía claro cuando empecé el máster, nada de representación, nada de meterme en líos con profesores, nada de eso y, sin saber cómo, un día salí de clase siendo, de nuevo, subdelegada. Juro que todavía no entiendo como pasó, necesitaba un año de relax... tras ello vino la beca de colaboración y las horas de las mañanas se redujeron exponencialmente (con lo que yo necesito dormir). El agobio de las clases tampoco ayudaban,que si Guatemala si, que si Guatemala no, que si en un fin de semana tenéis que hacer un análisis... y, encima, el temario no me gustaba, eso no me motivaba para las montañas de trabajo que se acumulaban y, vaya, era un salir del paso, un trámite más. En eso tuvo mucho que ver cierta vocecilla que me hizo abrir los ojos ante el sistema educativo, una forma de credencialismo sinsentido que no pretende que aprendas realmente, sino que saltes obstáculos. Fue, tal vez, a partir de ese momento, cuando fui consciente que iba a sacar mucho más del máster que esos conocimientos teóricos que, vaya, están también escritos en los libros, sino de la experiencia, de las relaciones, de las redes al fin y al cabo.
Pronto llegó diciembre, el frío y la cena de navidad. Tal vez, hasta ese momento, no fui consciente de lo que me estaba perdiendo. Que si no pude ir a Bullas un día porque mi estómago decidió ponerse en huelga, que si no pude ir a Bilbao porque tenía un examen de inglés... todo hizo que me perdiera lo que realmente creo que era importante del máster. Esa fue la chispa que hizo que me planteara mi actitud, que mis miedos no eran más que eso, miedos, y que no podía permitir el volver a aquella niña que le daba vergüenza pedir un vaso de agua o callaba por no molestar.
Pero tras diciembre siempre está el temido enero para los estudiantes, los exámenes empezaron a aparecer ante nosotros y las bibliotecas empezaron a llenarse de estudiantes agobiados. También decir que esos comentario se hacían en el grupo de facebook sobre "no entra nada del temario que nos han dado" etc no ayudaban a tranquilizar pero, como todo, pasaron.
Comenzó el segundo cuatrimestre con una división del grupo: profesional e investigación. Las clases eran más pequeñas (en mi caso podríamos decir que una media de 7), era raro no tener las caras conocidas detrás o a los lados, se echaba de menos, pero supe disfrutar de los momentos con pocas personas. También el cambio de cuatrimestre para mi supuso un cambio en mi actuación, no quería perderme nada, me despedí del miedo del primer cuatrimestre y empecé a ser yo misma.
Fueron cuatro meses, a mi parecer, bastante buenos: que si momentos de histeria en salas de ordenadores, que si más familiaridad con profesores hasta llegar a escuchar un "yo...paso", que si fortalecimiento de redes con pactos de silencio, comidas bajo los árboles, llegar 20 minutos tarde a clase por el hecho de preferir la compañía al aire libre...
Aunque nos separaran por itinerarios eso no hizo que no hubiera quedadas para "fiestear" todos juntos, el Decano y el Chapas se convirtieron en sitios de asistencia semanal obligatoria o para estudiar. También los descansos o algunas clases comunes servían para unir.
Pero, sin darme cuenta, los meses fueron pasando y aproximaron las partidas de los aviones y, la verdad, fue una sensación rara.
Creo que, sin duda, este año ha sido bastante bueno, no por lo aprendido por teorías del desarrollo o los odm, sino por quienes han cogido los aviones y los que se quedaban investigando. He sentido formar parte de un grupo de personas increibles, diferentes y a la vez iguales, en el que he aprendido a sentirme cómoda. No pensé que fuera a echar tanto esos momentos como lo estoy haciendo, de esas canciones (aunque digan mamita loca) o el no saber cómo terminar siendo con la que se meten (intuyo que es por ser la pequeña... :P ), asique creo que tengo que agradecer a cada uno de ellos el haberse cruzado por el máster. Que habrá sido duro en algunos aspectos, que no nos habrá gustado mucho pero, en lo esencial, en las personas que han pasado por él, creo que algunos estarán conmigo al decir que mejor no podría haber sido.
Asique si, esta es mi forma de dar las gracias (también de explicar algo de mi comportamiento). El primer post que haré público de un blog que tiene ya algunos meses de vida y que, hasta el momento, no sentí la necesidad de compartir, hasta ahora...
Gracias a esas estrellas de la cooperación. Quién quiera saber más de esas personas pronto dará a luz estrellasdelacooperación.blogspot.com
P.D: no quiero releer el post, suelen quedarme bastante ridículos cuando quiero decir mucho (en todos los sentidos) y, al final, no digo ni la mitad de lo que pretendía decir.
domingo, 20 de mayo de 2012
Clases de estudiantes, enchufes y quemaduras
Puede que últimamente ande más susceptible de lo normal, que me enzarce en conversaciones en las que antes pensaba, ¿para qué dar mi opinión? pero, últimamente, doy mi punto de vista más de lo normal (y ya es decir).
Posiblemente me está afectando que, todos los días, sale el gran-tema-que-no-agobia de ¿qué será de nosotros el año que viene? (si, pongo nosotros porque siempre mis interlocutores están en la misma situación que yo) y claro, se empieza con que no hay trabajo aquí, que tenemos que irnos, que si no hay dinero para investigación, que si contratan a los amigos de etc. Es decir, conversaciones que consiguen agobiarme pero que, a la vez, puede hacer que nos planteemos el por qué están las cosas así y que te gustaría cambiar.
Desde hace mucho tiempo he tenido muy claro que no soy partidaria de los "amigismos", "enchufismos" o las "falsas diferencias ante igualdad de oportunidades (supuestas)". Me explico mejor.
En los últimos días (bueno realmente meses), he tenido que escuchar dentro del ámbito académico que existía diferencias entre los estudiantes de una misma clase. Es mejor que contextualice, la modalidad del Máster que estoy haciendo (Investigación) se une, en varias asignaturas, con estudiantes que terminaron otro Máster diferente, o el mismo, pero que las necesitan para cursar el Doctorado (igual que los estudiantes de mi modalidad).
Las asignaturas que teníamos comunes eran las vinculadas a metodologías y técnicas de investigación (algo que obviamente no se utiliza en un doctorado, ¿no? -tono irónico-) y siempre que comenzábamos una asignatura o, en su defecto, en TODAS las clases se les escuchaba a algunos con los argumentos de -es que para mi estas asignaturas son un mero trámite-, - es que trabajo y no puedo hacer las prácticas-, -es que yo no tengo que presentar un Trabajo fin de Máster-, (dan a entender que lo presentaron ya pero, cuando investigas, anda, pero si en tu época no había Trabajo fin de máster) - es que nosotros hacemos esto para hacer el doctorado- etc. Todas estas frases, y más, se las decían a profesores con el fin de establecer las diferencias entre "ellos" y "nosotros" que estábamos haciendo el máster este año. Pero, ¿realmente existe esa diferencia?.
Nosotros somos estudiantes en modalidad de investigación porque TAMBIÉN queremos hacer el doctorado, punto uno, por lo que esa diferencia es una mera estupidez. En segundo lugar, están enseñándote cómo hacer una investigación, no es un mero trámite, sino que si encima, como era el caso, no tenían ni idea de uso de herramientas como SPSS o qué partes tiene un artículo científico, encima no digas que no vas a hacer los trabajos porque es un trámite, entonces ¿cómo te evalúan, por tu cara bonita? y, sobretodo ¿qué partes tendrá tu investigación de doctorado, qué metodología o a qué fuentes acudirás?. Y vaya, respecto a que es que "trabajamos".. ¿A caso no le has preguntado a ninguno de mis compañeros si trabajan o no? ¿Cuál es nuestra situación? De los de mi modalidad, un compañero tiene despacho cuatro días a la semana, otra trabaja todos los jueves y fines de semana, hay quien tiene trabajos esporádicos y, por mi parte, tengo dos mañanas ocupadas trabajando, y no nos vamos quejando si tenemos que presentar prácticas o artículos, los hacemos por la noche y punto pero, sobretodo, no vamos estableciendo diferencias entre "vosotros" y "nosotros".
Obviamente, veo claro cual era la intención del discurso, establecer estudiantes "de primera" y "de segunda" a ojos de los profesores que, por compasión, les pasarían más a ellos. Pero, lo que me afectó de verdad, fue el ver que alguno de los compañeros de mi modalidad había interiorizado su discurso con un "pobrecitos, si es que es verdad, son diferentes, es un trámite para ellos, son estudiantes de doctorado..." Realmente, si se pretende la excelencia, no se debe establecer diferencias en la exigencia. Estamos en un posgrado, no en una enseñanza obligatoria, es voluntario y se presupone que, el estudiante, está ahí sabiendo los esfuerzos que puede conllevarle.
Además, para colmo, hace relativamente poco, hablando con alguien muy cercano a mi y que valoro tuve que escuchar que "no, no he buscado el trabajo que me pasastes, no me compensas, mi padre me va a enchufar este verano en tal empresa"... "claro, si tu harías lo mismo". Para empezar, no sé qué haría ni yo, no creo que tu lo sepas mejor y vaya, por continuar, ¿crees que no me han ofrecido cosas por conocer a la persona adecuada?, ¿que no me han ofrecido saltarme trámites o me han dicho "avísame si te presentas porque hago la llamada"? Si, lo han hecho, y cuál ha sido mi respuesta SIEMPRE, no gracias, prefiero si me presento que no lo sepas, para acceder por mi mismo, por mis méritos, así siempre podré tener la conciencia tranquila que ha sido por mi y no andar debiendo favores.
Ese aspecto de las diferencias de trato, de los contactos ect. creo que son uno de los males que tenemos actualmente en nuestra sociedad. Nos quejamos de políticos corruptos pero, al final, ¿no es lo mismo esto?. Es ir en contra de la igualdad de condiciones y, si se va a ser desigual, se debería ser con todos, conocer las condiciones de cada uno y, a partir de ahí, empezar el juego.
Puede que me encienda, pero siempre me quemé con aquellos que intentan establecer falsas diferencias para beneficio propio, aquellos que no admiten el esfuerzo de los otros o las ventajas por ser "quien" eres y no "lo que eres". Puede que sea luchar contra un muro, que está bastante extendido en la sociedad, pero sigo creyendo que las cosas pueden ser cambiadas. Que lo fácil es admitir el sistema y actuar conforme a él, pero prefiero intentar cambiar las cosas, ser un pez que nada contracorriente, que arrastrado por la basura del río.
Posiblemente me está afectando que, todos los días, sale el gran-tema-que-no-agobia de ¿qué será de nosotros el año que viene? (si, pongo nosotros porque siempre mis interlocutores están en la misma situación que yo) y claro, se empieza con que no hay trabajo aquí, que tenemos que irnos, que si no hay dinero para investigación, que si contratan a los amigos de etc. Es decir, conversaciones que consiguen agobiarme pero que, a la vez, puede hacer que nos planteemos el por qué están las cosas así y que te gustaría cambiar.
Desde hace mucho tiempo he tenido muy claro que no soy partidaria de los "amigismos", "enchufismos" o las "falsas diferencias ante igualdad de oportunidades (supuestas)". Me explico mejor.
En los últimos días (bueno realmente meses), he tenido que escuchar dentro del ámbito académico que existía diferencias entre los estudiantes de una misma clase. Es mejor que contextualice, la modalidad del Máster que estoy haciendo (Investigación) se une, en varias asignaturas, con estudiantes que terminaron otro Máster diferente, o el mismo, pero que las necesitan para cursar el Doctorado (igual que los estudiantes de mi modalidad).
Las asignaturas que teníamos comunes eran las vinculadas a metodologías y técnicas de investigación (algo que obviamente no se utiliza en un doctorado, ¿no? -tono irónico-) y siempre que comenzábamos una asignatura o, en su defecto, en TODAS las clases se les escuchaba a algunos con los argumentos de -es que para mi estas asignaturas son un mero trámite-, - es que trabajo y no puedo hacer las prácticas-, -es que yo no tengo que presentar un Trabajo fin de Máster-, (dan a entender que lo presentaron ya pero, cuando investigas, anda, pero si en tu época no había Trabajo fin de máster) - es que nosotros hacemos esto para hacer el doctorado- etc. Todas estas frases, y más, se las decían a profesores con el fin de establecer las diferencias entre "ellos" y "nosotros" que estábamos haciendo el máster este año. Pero, ¿realmente existe esa diferencia?.
Nosotros somos estudiantes en modalidad de investigación porque TAMBIÉN queremos hacer el doctorado, punto uno, por lo que esa diferencia es una mera estupidez. En segundo lugar, están enseñándote cómo hacer una investigación, no es un mero trámite, sino que si encima, como era el caso, no tenían ni idea de uso de herramientas como SPSS o qué partes tiene un artículo científico, encima no digas que no vas a hacer los trabajos porque es un trámite, entonces ¿cómo te evalúan, por tu cara bonita? y, sobretodo ¿qué partes tendrá tu investigación de doctorado, qué metodología o a qué fuentes acudirás?. Y vaya, respecto a que es que "trabajamos".. ¿A caso no le has preguntado a ninguno de mis compañeros si trabajan o no? ¿Cuál es nuestra situación? De los de mi modalidad, un compañero tiene despacho cuatro días a la semana, otra trabaja todos los jueves y fines de semana, hay quien tiene trabajos esporádicos y, por mi parte, tengo dos mañanas ocupadas trabajando, y no nos vamos quejando si tenemos que presentar prácticas o artículos, los hacemos por la noche y punto pero, sobretodo, no vamos estableciendo diferencias entre "vosotros" y "nosotros".
Obviamente, veo claro cual era la intención del discurso, establecer estudiantes "de primera" y "de segunda" a ojos de los profesores que, por compasión, les pasarían más a ellos. Pero, lo que me afectó de verdad, fue el ver que alguno de los compañeros de mi modalidad había interiorizado su discurso con un "pobrecitos, si es que es verdad, son diferentes, es un trámite para ellos, son estudiantes de doctorado..." Realmente, si se pretende la excelencia, no se debe establecer diferencias en la exigencia. Estamos en un posgrado, no en una enseñanza obligatoria, es voluntario y se presupone que, el estudiante, está ahí sabiendo los esfuerzos que puede conllevarle.
Además, para colmo, hace relativamente poco, hablando con alguien muy cercano a mi y que valoro tuve que escuchar que "no, no he buscado el trabajo que me pasastes, no me compensas, mi padre me va a enchufar este verano en tal empresa"... "claro, si tu harías lo mismo". Para empezar, no sé qué haría ni yo, no creo que tu lo sepas mejor y vaya, por continuar, ¿crees que no me han ofrecido cosas por conocer a la persona adecuada?, ¿que no me han ofrecido saltarme trámites o me han dicho "avísame si te presentas porque hago la llamada"? Si, lo han hecho, y cuál ha sido mi respuesta SIEMPRE, no gracias, prefiero si me presento que no lo sepas, para acceder por mi mismo, por mis méritos, así siempre podré tener la conciencia tranquila que ha sido por mi y no andar debiendo favores.
Ese aspecto de las diferencias de trato, de los contactos ect. creo que son uno de los males que tenemos actualmente en nuestra sociedad. Nos quejamos de políticos corruptos pero, al final, ¿no es lo mismo esto?. Es ir en contra de la igualdad de condiciones y, si se va a ser desigual, se debería ser con todos, conocer las condiciones de cada uno y, a partir de ahí, empezar el juego.
Puede que me encienda, pero siempre me quemé con aquellos que intentan establecer falsas diferencias para beneficio propio, aquellos que no admiten el esfuerzo de los otros o las ventajas por ser "quien" eres y no "lo que eres". Puede que sea luchar contra un muro, que está bastante extendido en la sociedad, pero sigo creyendo que las cosas pueden ser cambiadas. Que lo fácil es admitir el sistema y actuar conforme a él, pero prefiero intentar cambiar las cosas, ser un pez que nada contracorriente, que arrastrado por la basura del río.
miércoles, 25 de abril de 2012
Imaginando casas e higos.
Cada vez se puede decir que, un sector de la población, en el que se puede considerar en el que me encontraría, vivimos dentro de un sistema el cuál nos dice qué vestir, qué comer o cómo vivir. No nos planteamos el origen de los productos que llegan a la cadena de supermercados dónde compramos, tampoco si son de calidad o si, realmente, nos conviene alimentarnos de ellos. Muchas veces, nuestro máximo interés es la velocidad en que se cocinan para poder comerlos rápidamente y, así, poder seguir con nuestra rutina cargada de falsas responsabilidades.
Por un momento visualiza donde vives. Si es en una ciudad lo más probable es que vivas en un edificio, con casa similares a la tuya arriba y abajo, con otros edificios frente a ti. Puede que tengas una carretera hacía donde da tu ventana o, con suerte, tengas una calle peatonal o un jardín. La relación en un edificio será de buenos días, buenas tarde y buenas noches con tus vecinos en las escaleras, rellano o ascensor. Tal vez el otro espacio común con éstos sea el garaje. En ningún momento existe el planteamiento de vecindad más que en las reuniones de vecinos en las cuales, es probable, que pocas palabras bonitas se escuchen al respecto, si es que en alguna van más que los vecinos de siempre.
Ahora imagina lo siguiente. Imagina más que un edificio una urbanización, un conjunto de viviendas de apariencia similar, sin muchas casa por edificio, no más de seis viviendas por cada uno distribuidas en dos bloques. En el interior, cada casa tiene una buhardilla y, con el fin de que aquellos pisos inferiores puedan hacer un buen uso de ésta y no tengan que estar bajando y subiendo escaleras, se incluyen dos baños comunes en cada edificio. ¡Baño común! ¿Qué es eso de compartir el baño con un vecino? ¿Quién pagará el coste del agua?. Bueno, para el agua también es dividido el gasto no por quien consume, sino entre todos los pisos de ese edificio. ¿Eso no podría generar un uso abusivo por parte de algunos ya que se dividen los costes? Puede ser, pero también puede generar un consumo responsable de éstos al estar dividido, el coste, entre todos y podría generar que se actuara como nos gustaría que actuaran con nosotros.
Y, ¿qué habría fuera del edificio? Pues la urbanización estaría llena de jardines, de espacios para que los niños jugaran, habría una pista de deporte, una zona con una mesa de ping pong bastante amplia que permitiría que se pudieran celebrar cumpleaños sin necesidad de recurrir a zonas privadas que debas pagar previamente por su uso e, incluso, si tuviera la suerte el niño de nacer en verano, con una piscina. Pero, tantos servicios comunales, ¿no se desgastarían?, ¿no se abusarían de su uso debido a la lógica de consumo racional imperante en este sistema y esgrimida en las escuelas de economía referente a los usos comunales? ¿qué ocurrirían con los peces?. Bueno, todo depende de la educación, de la confianza en aquellos con los que convives. Pero, y ¿si además se dijera que dicha urbanización no tiene nada que la delimite? Imagina que ella no tuviera una verja que lo separe de "lo ajeno a ella", cualquiera pudiera pasear por sus jardines o sentarse en el banco de una calle peatonal, es decir, no es tanto la confianza hacia el miembro de ella, sino también al que no es de ella.
Todo ello existe, es dónde yo pasé los primeros años de mi vida. Es paradójico ya que fue dentro de la región de una capital, dentro de las denominadas como "ciudades dormitorio" donde se consideraba que los niños no jugaban en la calle, no sabían que era la tranquilidad y apenas habría relación con los convecinos. Lo más gracioso es que eso me pasó al mudarme a una ciudad de provincia.
Tal vez, quien lea estas palabras podría rebatirme que eso fue años atrás que, además, el sitio al que me refiero fue construido por una especie de agrupación de personas con cierta base ideología comunista. Pero a ello se puede contestar con otra pregunta, ¿cómo ha podido perdurar ese respeto a lo común, ese vínculo vecinal, durante 25 años sin necesidad que esté sustentado en una base ideológica determinada?.
A ello podría contestarse con que eso fue entonces y, como está ya arraigado en los vecinos el respeto y el uso común, éste se transmite entre sí como una norma social. Puede ser, pero ello no podría responder a que, a fecha de 2012, he recibido una carta en la que se ha puesto a disposición de los vecinos zonas de cultivo comunales. En ellas se podrá arrendar pequeños espacios en los que, cada uno, podrá cultivar su propia tierra, obtener sus propios productos etc. siendo conscientes de la calidad de éstos, el cuidado etc. Ello fue decidido en una reunión vecinal, lejos de esas en las que van pocas personas y en las que se habla a gritos, sino decidido por la mayoría de los vecinos con una práctica democrática de ello.
Puede ser que el sistema nos influya hasta el punto de no ser conscientes de ello pero existen experiencias que nos pueden abrir los ojos hacía otra nueva perspectiva, hacía un nuevo camino o, sino, ser una alternativa más, pequeña, pero alternativa a la que poder acudir.
Por un momento visualiza donde vives. Si es en una ciudad lo más probable es que vivas en un edificio, con casa similares a la tuya arriba y abajo, con otros edificios frente a ti. Puede que tengas una carretera hacía donde da tu ventana o, con suerte, tengas una calle peatonal o un jardín. La relación en un edificio será de buenos días, buenas tarde y buenas noches con tus vecinos en las escaleras, rellano o ascensor. Tal vez el otro espacio común con éstos sea el garaje. En ningún momento existe el planteamiento de vecindad más que en las reuniones de vecinos en las cuales, es probable, que pocas palabras bonitas se escuchen al respecto, si es que en alguna van más que los vecinos de siempre.
Ahora imagina lo siguiente. Imagina más que un edificio una urbanización, un conjunto de viviendas de apariencia similar, sin muchas casa por edificio, no más de seis viviendas por cada uno distribuidas en dos bloques. En el interior, cada casa tiene una buhardilla y, con el fin de que aquellos pisos inferiores puedan hacer un buen uso de ésta y no tengan que estar bajando y subiendo escaleras, se incluyen dos baños comunes en cada edificio. ¡Baño común! ¿Qué es eso de compartir el baño con un vecino? ¿Quién pagará el coste del agua?. Bueno, para el agua también es dividido el gasto no por quien consume, sino entre todos los pisos de ese edificio. ¿Eso no podría generar un uso abusivo por parte de algunos ya que se dividen los costes? Puede ser, pero también puede generar un consumo responsable de éstos al estar dividido, el coste, entre todos y podría generar que se actuara como nos gustaría que actuaran con nosotros.
Y, ¿qué habría fuera del edificio? Pues la urbanización estaría llena de jardines, de espacios para que los niños jugaran, habría una pista de deporte, una zona con una mesa de ping pong bastante amplia que permitiría que se pudieran celebrar cumpleaños sin necesidad de recurrir a zonas privadas que debas pagar previamente por su uso e, incluso, si tuviera la suerte el niño de nacer en verano, con una piscina. Pero, tantos servicios comunales, ¿no se desgastarían?, ¿no se abusarían de su uso debido a la lógica de consumo racional imperante en este sistema y esgrimida en las escuelas de economía referente a los usos comunales? ¿qué ocurrirían con los peces?. Bueno, todo depende de la educación, de la confianza en aquellos con los que convives. Pero, y ¿si además se dijera que dicha urbanización no tiene nada que la delimite? Imagina que ella no tuviera una verja que lo separe de "lo ajeno a ella", cualquiera pudiera pasear por sus jardines o sentarse en el banco de una calle peatonal, es decir, no es tanto la confianza hacia el miembro de ella, sino también al que no es de ella.
Todo ello existe, es dónde yo pasé los primeros años de mi vida. Es paradójico ya que fue dentro de la región de una capital, dentro de las denominadas como "ciudades dormitorio" donde se consideraba que los niños no jugaban en la calle, no sabían que era la tranquilidad y apenas habría relación con los convecinos. Lo más gracioso es que eso me pasó al mudarme a una ciudad de provincia.
Tal vez, quien lea estas palabras podría rebatirme que eso fue años atrás que, además, el sitio al que me refiero fue construido por una especie de agrupación de personas con cierta base ideología comunista. Pero a ello se puede contestar con otra pregunta, ¿cómo ha podido perdurar ese respeto a lo común, ese vínculo vecinal, durante 25 años sin necesidad que esté sustentado en una base ideológica determinada?.
A ello podría contestarse con que eso fue entonces y, como está ya arraigado en los vecinos el respeto y el uso común, éste se transmite entre sí como una norma social. Puede ser, pero ello no podría responder a que, a fecha de 2012, he recibido una carta en la que se ha puesto a disposición de los vecinos zonas de cultivo comunales. En ellas se podrá arrendar pequeños espacios en los que, cada uno, podrá cultivar su propia tierra, obtener sus propios productos etc. siendo conscientes de la calidad de éstos, el cuidado etc. Ello fue decidido en una reunión vecinal, lejos de esas en las que van pocas personas y en las que se habla a gritos, sino decidido por la mayoría de los vecinos con una práctica democrática de ello.
Puede ser que el sistema nos influya hasta el punto de no ser conscientes de ello pero existen experiencias que nos pueden abrir los ojos hacía otra nueva perspectiva, hacía un nuevo camino o, sino, ser una alternativa más, pequeña, pero alternativa a la que poder acudir.
sábado, 21 de abril de 2012
Granaderos, dragones, balones y diablos.

Hace ya una semana que surgió la idea de esta entrada pero, hasta el momento, me ha sido imposible sentarme frente al pc. para transformrarla desde el mundo de las ideas al mundo de las letras tecleadas en un ordenador y compartidas por internet.
La pasada semana tuve la oportunidad de participar en un desfile típico de la ciudad en la que resido. Desde que estoy en esta ciudad he visto el desfile, año tras año y, cuando era más pequeña, las diferentes comparsas producían diferentes sensaciones o emociones en mi. Existían aquellas que me hacían sonreir, otras que me hacían soñar y otras que, aunque pueda sonar raro, me daban miedo y, entre ellos los diablos.
El motivo por el que participamos en el desfile, porque no desfilé yo sola de mi grupo de amigos, era que pedían en una asociación voluntarios y vaya, nos animamos, una forma nueva de vivir las fiestas regionales. Una vez allí, irónicamente, nos tocó disfrazarnos de Diablos (ahora es cuando tiene sentido el párrafo anterior).
De pequeña no me plantee quién podría ir debajo de esas feas máscaras rojas y negras (para corroborarlo, está la foto del post), suponía que era gente joven pero no me plantee qué les motivaba a ello, sólo me centraba en el miedo que me generaban esas caras y esos tridentes que, aunque sabía que eran de juguete, no me hacían ninguna gracia.
Al estar bajo la máscara me encantó ver las reacciones de los niño@s. Niñ@os que podrían tener la misma edad y que, a cada uno, le evocaba algo distinto los diablos que tenían ante si. Algunos sonreían, querían fotos con nosotros otros, por su parte, nos tenían miedo, no querían saludarnos y, una pequeña minoría, tomaban la iniciativa para interaccionar con nosotros. Estuve planteándome todo el desfile (mientras no dejaba de bailar, saludar, chocar manos y sujetar la cabeza que era imposible mantener sobre mi sin mis manos ...) la diferencia de los niñ@s, cómo algunos podrían no tener miedo y, cómo otros, se asustaban tanto (y, sin poder evitar recordar como eso me pasaba a mi). Me plantee cómo podría influir ese miedo inicial en el desarrollo de los pequeños, si ese miedo se mantendría, desaparecería o se transformaría, qué había influido en su educación para dicha actitud etc. Muchas preguntas se plasmaban ante mi.
Respecto al desfile, sin duda, debido a mi experiencia como niña-miedosa decidí centrarme en aquellos que tenían más miedo y aproximarles a esa criatura roja y negra fea que tenían ante ellos. Algunos se sorprendían que, cuando el diablo se levantaba la cabeza, había una chica bajo él, otros tenían reticencia a darme la mano pero algo de valentía salía de ellos y venían a darla, incluso una niña decidió que el diablo al que tenía miedo se merecía un beso de ella.
Otro aspecto que también me sorprendió es cómo todos cambiamos nuestra forma de comportarnos en función de si podemos ser o no reconocidos. Particularmente prefería llevar la cara tapada, más que nada, porque sigo teniendo algo de esa niña miedosa y vergonzosa pero, lo que no me imaginaba, es que el tener la cara tapada iba a generar que no dejara de bailar durante el desfile ante miles de ojos alrededor de él (en condiciones normales me hubiera negado y, más, sin máscara) o a hacer el tonto. Sé que es lo que se esperaba de nosotr@s pero no pensé que lo llegara a hacer.
En fin, como experiencia, genial. No sólo por colaborar con una asociación (aunque he de decir que pensábamos que lo que íbamos a hacer era distinto, pero bueno) y la sensación positiva que suele generar las experiencias de voluntariado, sino por la propia experiencia en si. Por ver las caras de los niñ@os y ser, en cierta parte, motivo de su ilusión, por los sentimientos y sensaciones producidos, por hacer algo diferente, por tantos motivos que si empezara a enumerarlos me quedaría sin espacio en la entrada. Pero, pese a todo lo positivo, he de decir que fue algo agridulce, desde el punto de vista personal, porque de cuatro que íbamos a participar, al final sólo quedamos tres y se añoró a la diablilla que no pudo ponerse la máscara.
Lo cierto es que, pese al feo diablo, bajo la máscara no podía evitar la pequeña diablesa una sonrisa que tardó tiempo en quitar y que, cuando recuerda el momento, vuelve a aparecer.
jueves, 12 de abril de 2012
Primera entrada
Tras mucho tiempo pensándolo he decidido abrir mi primer blog sola. Es cierto que he llevado blogs en compañía pero siempre, por unas cosas u otras, se han quedado a medio los proyectos. Pero, ¿cuál es el motivo que me haya animado ahora?
Siempre he sido reacia a escribir por aquí, nunca he considerado que lo que tuviera que decir fuera más interesante que lo que otra persona podría escribir, soy de las que, aunque en ocasiones no lo parezca, prefiero el silencio a palabras vacías de sentido, de esencia, de sentimientos y de sinceridad.
Por otro lado dije que, cuando abriera mi primer blog, sería cuando me hubiera ido de la ciudad en la que resido con el fin de contar anécdotas, mantener el contacto con gente o, directamente, ser una forma de desahogo pero, ese momento, parece que se retrasa. Pese a ello, he llegado a la conclusión que lo mismo que el mismo contenido que podría dejar transcrito en ese blog llamémoslo "viajero", puede quedar aquí también reflejado.
Es por todo esto que podría ser que aquellos que me conocen no sepan de la existencia del blog hasta dentro de bastante tiempo, cuando me anime a compartirlo, a ser juzgada, a ser un poquito más observada.
Bueno, sin mucho más que decir, me despido saludando a los ojos que se posaron en estas letras que un día fueron tecleadas por mis dedos.
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