Este blog, como su nombre indica, pretende ser como todo lo que se encuentra debajo de la cama. Puedes encontrar desde tu peluche de la infancia, hasta un boli roto o un libro más que interesante. Todo tiene cabida en este espacio pero, sobretodo, pretende generar la ilusión de encontrar aquello que dabas por perdido y que estaba, como todo, debajo de la cama.
domingo, 23 de septiembre de 2012
El parto: TFM
Tras la entrega del TFM me dí cuenta que no incluí agradecimientos. Vaya, seré sincera, no los incluí conscientemente, pero eso es otro tema. Pese a ello, creo que si que debería dejar constancia, en algún sitio, de ello. Aunque por mi forma de ser no me gusta eso de poner nombres concretos, sino más bien dejar ver ciertos guiños que pueden ser entendidos por quienes se identifiquen con ellos.
Tal vez debería empezar con quien creyó en mi, incluso, antes de salir el listado de líneas de investigación. Sin duda eso me ha permitido entrar en un tema que no tenía ni idea y que me ha preocupado, ha condicionado, más aún, mis pautas de consumo, mis principios etc. Es decir, a quien llevó la labor de tutorización aunque, soy consciente, que si volviera a empezar las cosas tendrían que ser de otra forma. También a aquellos del cuerpo docente que, en algún momento, me han ofrecido su ayuda o que han transmitido palabras de ánimo haciendo que, en los momentos en los que la ola va hacía abajo, volviera a confiar en mi.
Por otro lado, no sé qué hubiera sido de mi este año sin la red de estrellas cooperantes que se conformó. Esa que terminaba sus problemas en el Iberos, en el Soho, Músic o, incluso, tenían a bien el ir a Contracorriente pese a que fuera música en español. Por esos buenos momentos que permiten desconectar, esas cenas y encierres en ascensores o conversaciones en cesped bajo árboles... esos momentos que han estado rodeando los tfm y, bueno, siendo realistas este añito académico.
También por esas enseñanzas que no se dan en clase, no sólo en aspectos de educación formal y los fallos del sistema, sino de cómo abordar la vida, de la necesidad de deshacer corazas de hielo y de que, lo importante, es el buenvivir. Los momentos de despacho, en los que el apoyo ha sido mutuo, en los que sé que habría muerto de la agonía y por esas vocecillas que, como "es normal" se metían conmigo pero siempre han conseguido sacarme una sonrisa. También por ese México que no fue y nos ilusionó y por esa red se nos fortaleció. Por esos consejos desde Dominicana o por llamadas confundiendo números de profesores...
También creo que debería de tener en cuenta a quienes han perdonado mi imposibilidad de quedar, han escuchado (o mejor dicho leído a través de redes sociales) mi agonía con el trabajo. Quienes, pese a estar de malas, han respetado que necesitaba un momento para mi, para focalizar casi toda mis fuerzas en salas de bibliotecas y no en conciertos, barras de bar o días de playa. Es cierto que el final del verano, como alguien me ha hecho ver, ha sido algo distinto, sin mucha gente a la que ver y sin muchas copas, risas o compañía con la que compartir el tiempo. Sin darme cuenta algunos aviones ya han partido y a penas hemos hecho nada de lo que solíamos hacer, pero es lo que tiene crecer. También otros aviones llegaron y casi no he tenido tiempo de disfrutarlos.
Una de las cosas del TFM que me quedo ha sido eso, el abrir los ojos y darme cuenta el apoyo que he tenido. Nunca pensé que tanta gente se ofrecería a leer el "tostón" de trabajo que hice, a aconsejarme, darme su opinión y menos, que la llegarían a leer. Tampoco que recibiría tantas visitas en el momento de agonía en la biblioteca o esas llamadas que recordaban que Hogwarts no es sólo un sitio, sino una idea que une a varias personas.
Creo que, a lo largo del tiempo, han habido diferentes figuras que han hecho que no cayera pero, en el momento final, sobretodo dos personas no han hecho que tocara fondo. Una aguantándome con preguntas sobre metodología, sobre dónde colocar las partes del trabajo, sobre cómo sacar algo de dónde no hay, escuchándome los 20 minutos antes de empezar como hablaba como una loca y evitar que me pusiera más nerviosa de lo que estaba y entrando en el momento de la verdad por si caía. Sin duda, habría muchas más meteduras de patas sin esos correos, llamadas etc. La otra ha sido quien me ha aguantado este mes y pico a su derecha en diferentes bibliotecas, quien ha hecho que, cuando me iba a hundir, no llegara a tocar fondo. Quién ha aguantado mis estados de ánimo sin enfadarse (aunque seguro que pensará que estoy más loca que antes), quien me ha sostenido y sin quien, seguro, no habría podido terminarlo.
En definitiva, creo que en el TFM, como este año académico, me quedo con los momentos, con las personas o con las sensaciones. Con aprendizajes que no están en libros. Porque, seamos realistas, lo que haya podido aprender en el sentido institucional de la enseñanza, lo podría aprender leyendo muchos artículos pero lo vivido, muchas veces, es lo que más enseña y enriquece.
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