La verdad es que me siento, en cierto aspecto, ilusionada...Independencia, autonomía, cambio de ciudad... Vale, la verdad, lo más sincero sería decir no tanto un cambio de ciudad sino volver a la ciudad de origen, pero bueno... Lo esencial es que supone un cambio en mi vida, de nuevo. Un cambio que llevo buscando desde hace 12 años, un cambio por el que me centré desde hace cinco y que, además, he conseguido en las condiciones que me propuse antes de entrar en la Universidad (aunque sé que nadie en ese momento creía que lo pudiera conseguir, realmente creo que ni yo, tras la trayectoria que llevaba, me lo creía en el fondo.. pero eso es otra historia).
Lo que me ha llevado a este post, a volver a escribir en esta esquinita de Internet, ha sido el hecho de cómo me ha hecho sentir la preparación del primer paquete de cosas que mando a mi nueva (o vieja) casa. Era una mezcla de ilusión mezclada con vértigo, tristeza... No sé, ha sido algo raro... Sé que una parte de mi quisiera quedarse un año más aquí, que las cosas serían "más fáciles", que lo conocido siempre es más sencillo de afrontar que, aunque a veces parece que se me olvida decirlo, hay mucha gente que echaré en falta allí y que es lo que me hace más difícil irme y vaya, al final me he acostumbrado a esta ciudad. Pero, por otra parte, creo que me vendrá genial irme. Obviamente me da miedo volver a ser la niña que no abre la boca por no molestar y baja la cabeza, pero también son cosas que afrontar y que hacen crecer.
Creo que, realmente, parte de mi vértigo radica en que es un año fuera de mi casa, pero en mi otra casa y, otro año sin saber dónde. También que, tras esos dos años, veo más fácil no volver que volver... Por lo que siento que, realmente, los paquetes que estoy haciendo son para un hasta luego... pero un luego bastante alejado...
En fin, supongo que serán los pensamientos y sentimientos propios de alguien que empieza, por primera vez, su vida fuera de casa, en otra ciudad y que, con el tiempo, me iré acostumbrando a ello.
Sin más, me despido por ahora, tras quedarme sin ropa de invierno y sin varias cosas que aprecio en mi habitación, cada vez más vacía...